No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

¿Cuál es la diferencia?

En primer lugar, hay que saber que estar solo y sentirse solo son dos tipos totalmente distintos de soledad.

Estar solo, sin sentirse solo, es un placer. Por eso se habla de “soledad deseada” y disfrutada. Es una soledad física, donde el estar solos no nos supone un sentimiento de malestar, sino que estamos cómodos ante esa situación, disfrutamos de esa soledad.

Por el contrario, sentirse solo es una percepción personal asociada a sentimientos negativos y desagradables. Es una soledad “no deseada”.

¿Podemos sentirnos solos aunque estemos rodeados de otras personas?

Por supuesto que sí. La soledad no está definida por la proximidad que tienes con otras personas, sino por lo bien que te sientes contigo mismo y con los demás. Puedes estar rodeado de gente, pero aun así sentirte solo porque no te entiendes a ti mismo. No logras comprender tus necesidades ni deseos como consecuencia de una desconexión contigo mismo.

Es una sensación que surge cuando no te notas conectado contigo ni con los demás. Y esa es la soledad peligrosa. La soledad que necesitamos aprender a gestionar para abordar.

Tan complicado es el tema de la soledad en la sociedad de hoy en día que países como Gran Bretaña o Japón han creado Ministerios de soledad para combatir la soledad ¨peligrosa¨, ya que esa falta de conexión con tu mundo interior y exterior supone un problema grave de salud que está ligado a altos niveles de estrés, ansiedad, depresión, un sistema inmune débil, alteración la presión arterial… En definitiva, la soledad impacta en la calidad de vida de las personas y este impacto puede ser tan negativo en la salud como lo pueden tener la adicción al tabaco o la obesidad.

La cuestión es: la soledad no tiene por qué ser mala cuando la tratas como un sentimiento más presente en tu vida y la conviertes en tu maestro. La soledad te enseña, te conecta, te sintoniza. Como dice Elsa Punset “es necesario aprender a enfrentarnos a esta sensación y a saber que también tiene su parte buena”.

“No es que la soledad siempre sea buena, pero puede ser buena

La soledad es vista como algo extremadamente malo y cuando llega a nuestras vidas, a priori nos parece una sensación negativa e intentamos esconderla. Sin embargo, siempre viene a enseñarnos algo. El sentimiento de soledad no viene porque sí, y si sabemos lo que nos quiere decir, podemos encontrar un montón de respuestas a través de ella. Entonces, ¿y si viéramos la soledad como una alarma que nos ofrece nuestro cuerpo? ¿Cómo un maestro que llama a nuestra puerta?

Lo primero que habría que hacer es mirar cara a cara a ese sentimiento de soledad y analizarlo, entender de dónde viene para poder abordarlo. Puede significar que necesitas superar el miedo al rechazo, que necesitas prestar atención a la calidad de tus relaciones interpersonales, que necesitas reconectar contigo mismo, que ciertas áreas en tu vida están flojeando, que no te permites ser tú mismo… Cuando la soledad aparece, significa que es el momento de comenzar a trabajar nuestras emociones para devolvernos lo que la vida nos está diciendo que nos falta.

Lo que ocurre es que a muchos de nosotros nos da miedo estar solos con nuestras propias emociones y pensamientos, y ponemos mucha resistencia. Nos cuesta estar solos con nosotros mismos porque no queremos adentrarnos en nuestros pensamientos más profundos y tener que lidiar con ellos. Sin embargo, hasta que no lo haces, es imposible entender de donde viene ese sentimiento de soledad para poder abordarlo. Lo que pensamos es una representación de como nos sentimos en ese momento y la única manera de aprender de nuestros pensamientos es estando solo. Piénsalo, cuando estás con amigos o viendo una serie estás concentrado en eso y no te estás dando el tiempo de ver que esta pasando contigo.

La experiencia de sentir soledad es necesaria para el ser humano para conocerse mejor, para descubrirse, para tener reflexión y introspección. Y es ahí, a raíz de estar contigo mismo, donde vas a encontrar respuestas.

Aprovecha el tiempo a solas para crecer, organiza tus prioridades, escucharte más y reconocer tus miedos como algo que forma parte de ti y que no tiene por qué ser negativo. Poco a poco te irás sintiendo más cómodo con la soledad, porque pasará de ser una soledad emocional a una soledad física. Serás tú el que elija pasar tiempo a solas contigo mismo, porque ya no tendrás ese sentimiento de vacío. La soledad peligrosa desaparecerá de tu vida y será una soledad que disfrutes y que te recargue.

Mientras más trabajes en esa conexión y relación contigo, más conectado te sentirás con los demás y en consecuencia, eso tendrá un impacto positivo en tu confianza. Mucho de tu autoestima tiene que ver con que bien te sientes estando contigo mismo (sí, suena a tópico y seguramente estés harto de escucharlo, pero es la verdad).

Entonces, me gustaría que te repitieses esta afirmación: ”mis pensamientos son mis maestros, no mis enemigos. Mis pensamientos, cuando estoy en soledad, son los que me van a enseñar y me van a dar una idea de donde estoy mentalmente y emocionalmente y que cosas están ocupando la mayor parte de mis pensamientos.

Te dejo una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que estuviste solo? Solo con tus pensamientos, sin pantallas, sin estímulos.

Yo ya me entiendo, a través de auto conocerme y de permitirme estar sola. Ahora te toca a ti.

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