Baja autoestima, una epidemia mundial

Autora: Gabriela Martialay, colaboradora de typwell y profesora en Bienestar 360.

Coach certificada, dietista e instructora de mindfulness y meditación.

Si estás leyendo este artículo es porque piensas que tú o personas a las que quieres, podéis tener falta de autoestima. Y es que, a día de hoy, tener baja autoestima es la “nueva normalidad”.

Antes de nada, ¿sabes qué es la autoestima?

Según la RAE, la autoestima es la valoración generalmente positiva de uno mismo.

De esta definición intuimos que gozar de una buena autoestima, debería depender de nosotros mismos (al fin y al cabo es una auto percepción/valoración), entonces ¿por qué es tan común que las personas tengan cada vez más falta de autoestima?

¿Coincidencia? No lo creo..

¿Por qué no interesa que tengas una autoestima alta?

Por si no lo has notado, hay muchas personas interesadas en que no te quieras demasiado a ti mismo.

Piénsalo, si no te tienes en estima, si no te valoras mucho, eres blanco fácil para venderte cualquier cosa que te pueda “arreglar” : cremas reductoras, dentífricos blanqueantes, productos anti-aging…

Por el contrario, si no consideras que necesites nada externo para brillar con luz propia, desarrollas un pensamiento crítico, y ya no resulta tan sencillo “venderte” cualquier cosa.

Y eso…no interesa demasiado. Recuerda, no es necesario que nadie te arregle, no estás roto.

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Un poco de historia: las mujeres, el blanco “fácil”

Aunque a día de hoy esto esta empezando a cambiar y cada vez son más las personas que tienen baja autoestima (independientemente de su sexo), históricamente la mujer siempre ha sido el blanco fácil.

Años 60

Si ves anuncios de televisión de hace varias décadas, a la mujer se le vendían productos para que todo estuviese perfecto cuando llegase el marido a casa después de un largo día de trabajo, incluidas ellas mismas.

Los anuncios trasladaban mensajes subliminales (y a veces, ni siquiera subliminales) del estilo “con el producto X enamorarás a tu marido y no serás culpable de que no te quiera”.

Años 70 – 80

Con el paso de los años y la incorporación de la mujer al mercado laboral, la publicidad fue centrándose más en la apariencia física. El mensaje de que tu físico es lo que te define y lo que te abre puertas allá donde vas fue calando poco a poco.

Eso, unido a unos ideales de belleza muy difíciles de alcanzar y que (¡sorpresa!) van cambiando con los años (para que si “encajas” tampoco lo hagas durante demasiado tiempo) hicieron que cada vez más mujeres quisieran parecerse a las chicas de las revistas. Esto hizo que dejasen de querer ser como eran para intentar ser como esas otras mujeres de las revistas que, por supuesto, siempre parecían más felices que ellas.

Frases como: “La dieta para librarte de los michelines y estar tan estupenda como Valeria Mazza” o “Los productos que utiliza Elle Macpherson para estar siempre radiante” .Y, por supuesto, estos titulares solían ir seguidos de productos específicos que tenías que comprar sin cuestionarte nada, porque te hacían creer que tu cuerpo no era como el de ninguna de ellas, por la tanto no era bonito y debías cambiarlo si querías “encajar”.

Años 90 – 00

Tras la llegada del Photoshop a las revistas, los cuerpos y pieles se volvieron (literalmente) imposibles de conseguir, por lo que los problemas de falta de autoestima afloraron aun más. ¿Cómo vamos a tener autoestima si los ideales de lo que es bello y valorado ni siquiera son humanamente alcanzables?

Pero, por supuesto, te van a dar a entender que se puede lograr con un producto X y que si no lo logras, es un problema tuyo: no eres lo suficientemente disciplinada, fuerte o consistente (porque la dieta, el producto, el plan, o lo que te quieran vender, le ha funcionado a las chicas de la portada, el problema eres tú).

Años 2000 – actualidad

Con la llegada de las redes sociales, los niveles de autoestima cayeron en picado. Los mensajes de “no eres suficiente” ya no iban solo destinados a mujeres. Tienes al alcance de tu mano 365 días al año (a todas horas), ejemplos de personas súper “exitosas”, con vidas increíbles y cuerpos perfectos.

Aunque muchos sabemos que lo que se muestra en redes es siempre la mejor parte de la vida de una persona, vivir constantemente siendo recordado que tú no eres como ellos, no ayuda a que tengas una autoestima alta. Si además, personas a las que en muchos casos admiras, te venden productos para ser como ellos, (e implícitamente tener la vida y la felicidad que ellos te enseñan) vas a pensar que los necesitas.

Y esto ocurre en todo el mundo. Allá donde vayas, los niveles de ansiedad, depresión y estrés aumentan cada día, siendo el problema de base, en muchos de los casos, la falta de autoestima.

¿Qué podemos hacer para frenar esta epidemia?

Os dejo algunas ideas que yo aplico personalmente y que recomiendo a las mujeres que acompaño en mis sesiones:

  • Limita el uso que haces de tus redes sociales. Ponte un máximo al día (recuerda: cuando estas viendo la vida de otros, estas dejando de vivir la tuya)
  • Revisa las cuentas a las que sigues y deja de seguir a aquellas que te hacen sentir mal: con tu cuerpo, con tu trabajo, con tu pareja, en definitiva: con la vida que tienes. Este es el DETOX que mejor le va a venir a tu salud.
  • Haz una lista de las cosas que mas te gustan de ti (físicamente y de los rasgos de tu personalidad). Puedes decírtelas delante del espejo por la mañana como forma de reforzar la idea de que no necesitas nada para arreglarte, porque ya eres perfecta.
  • Practica la aceptación. Habrá cosas de tu cuerpo que no te gusten tanto, y no pasa nada. No tiene por qué gustarte todo. Céntrate en potenciar lo que más te guste. Tu cuerpo no tiene que ¨encajar¨ en el ideal de cuerpo perfecto de ese momento.
  • Evita rodearte de personas tóxicas que resalten más tus defectos que tus virtudes.
  • No quieras parecerte a nadie. Tú eres única y eso es lo que te hace especial. Abraza aquello que te diferencia del resto.
  • Evita hablar del aspecto físico de otras personas, especialmente si es para decir algo que no se puede arreglar en los siguientes 5 segundos.
  • Si lo necesitas, acude a terapia.
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